|
Pincha las Fotos









|
Hasta hace muy
poco, la enorme calidad paisajística de la que gozaba la Sierra de Segura, no
podía ser disfrutada por todo visitante, debido a que el acceso al interior de
una de las sierras más espectaculares y vírgenes de la península, aún no estaba
correctamente señalizado para realizar una visita a pie por los cientos de
kilómetros que ésta nos regala.
Desde el año 2004, y gracias a las obras de señalización de
senderos realizadas en la sierra más extensa del Parque Natural de Cazorla,
Segura y las Villas, todo amante del turismo rural a pie, se puede resarcir
contemplando la incomparable belleza que nos ofrece este enorme brochazo de luz
verde, situado al sur de nuestro país.
La Sierra de Segura conserva una de las mejores masas
boscosas de la Península y está plagada de vida vegetal y animal cuya
importancia ecológica es reconocida a nivel internacional. Esta comarca ocupa
las dos terceras partes del Parque Natural más extenso de España, y uno de los
de mayor solera: el de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas. Este espacio,
además, está declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO y Zona de Especial
Protección para las Aves.
El impresionante paisaje montañoso que nos regala la Sierra
de Segura está compuesto por empinadas montañas de roca caliza y pinos, en las
cuales, no nos será difícil toparnos con la presencia de la cabrá montés, el
muflón, el ciervo, el jabalí...y así podríamos seguir hasta describir una de las
más ricas floras de nuestro país. La flora tampoco le va a la zaga, y entre la
extensa variedad, podemos citar las extensas masas boscosas de pino laricio, la
presencia de matorral bajo, romero, tomillo, marañas, violas, geranios,
jacintos, orquídeas... Es sin duda un lugar en el que la gente ha aprendido
durante años, a vivir en perfecta armonía con la naturaleza, formando parte de
ella, respetándola y abasteciéndose.
Ahora, a través de la Red de Senderos de Gran Recorrido (GR)
o de Pequeño Recorrido (PR) recientemente recuperados y señalizados, el
caminante puede subir a las altas cumbres y calares (sólo frecuentadas por la
cabra montés) desde las que se divisan impresionantes panorámicas, beber agua
fresca en las fuentes de minúsculas y olvidadas aldeas blancas, recorrer vías
pecuarias que aún son usadas para la trashumancia del ganado o pasear por
inmensos bosques de pino laricio donde nos sorprende la presencia de acebos y
avellanos, que nos hacen descubrir que TAMBIÉN EXISTE EL SUR VERDE.
Los caminos señalizados son los mismos por los que, hasta hace pocos años, los
serranos se movían de un lugar a otro de la Sierra de Segura caminando o
cabalgando para llegar a pueblos, aldeas, cortijos y otros espacios a los que
había que trasladarse para las faenas agrícolas, ganaderas o forestales. Son
caminos que han sido trabajosamente abiertos e incansablemente recorridos por
muchas generaciones de antepasados que no conocieron el coche ni el asfalto. Sus
huellas evocan el recuerdo de un modo de vida y de muchas viejas historias que
ahora pueden ser revividas por el senderista. Atrévete!
CONSEJOS
SEÑALIZACIÓN
MAPA
En la Red de Senderos Señalizados de la
sierra de Segura encontrarás los cruces debidamente marcados y, cada cierto
trecho, señales de confirmación de dirección correcta. Las marcas están pintadas
en rocas, árboles, balizas de madera, mojones de piedra y, ocasionalmente, en
otros soportes. Es preciso estar muy atento para que dichas señales no pasen
inadvertidas.
Aunque periódicamente se realiza un mantenimiento,
algunas señales pueden estar deterioradas o haber desaparecido como consecuencia
de los agentes naturales (lluvia, viento, etc.) y de comportamientos
inadecuados. En tal caso se requiere algo de paciencia para buscar y localizar
la siguiente señal.
La Red está compuesta por un conjunto variopinto de
caminos, como pistas forestales, antiguos caminos reales y caminos carreteros,
caminos de herradura, sendas de pastores y vías pecuarias (que en ocasiones son
anchas franjas de terreno). El aspecto y la mayor o menor definición de los
caminos dependen de su origen, la intensidad de su uso y su grado de
mantenimiento.
En zonas rocosas y peladas de alta montaña no suele haber
senderos definidos. Es imprescindible estar muy atento a las marcas en balizas
de madera, en piedras fijas, en hitos de piedras amontonadas o en placas
metálicas. Recuerda que la niebla y la nieve pueden velar u ocultar algunas
señales.
En el interior de las poblaciones no hay marcas pero, en el
caso de los senderos de gran recorrido (GR) que atraviesan pueblos, en las entradas hay flechas que indican
dónde está la salida. En caso de duda, pregunta a los vecinos.
|